Tiempo y espacio.

Sentados sobre metal negro pasconeado, al teclado amorado de un chunche que se llama a sí mismo smart, se agarra uno fácil de las 217 palabras que se van estrenando alrededor de un huso tan portátil.

No vamos a ponernos profundos a reflexionar sobre “celularidad, la ansiedad de la espera o el continuum espaciotemporal. Mejor las damos por sentadas sin más…

Este es uno de esos lugares que toda ciudad -o pueblo con pretensiones- que se precie tiene, a veces hasta por triplicado.

Lo que más se parece al ansiado tele/cronoportador es uno de estos donde confluyen tantos tiempos y espacios como almas aparecen -con mayor o menor despiste- entre sus pasillos y puertas.

Si hay un lugar del mundo en el que el espacio es siempre vencible, o cuando menos abreviable, y el tiempo relativo, es aquí. Tanto que desde las 11:47 una imagen en plasma dice que Quién más esperamos las variopintas estampas que coincidimos ahora en momento y lugar, llegará “on time” a las 12:10.

Pues es la 1:17 y la dulce espera, mojada de café negro sin azúcar tiene las mismas ansias, y unos cuantos adjetivos para el autor del manual de estilo de aerolíneas y aeroupertos, porque hace 10 minutos reescribieron “delayed”—>1:43.

La buena noticia: tiempo y espacio siguen siendo nuestros en cualquier pista.

217.

Hace 17 días el vigente Blasillo de Huesca, hablaba del mal de toalla. La costumbre no escrita… y si lo personalizamos, no escribiente de dejar blogs a la deriva entre tanto ciberdetrito punto com.

Fue como uno de aquellos latigazos juveniles que chasqueábamos en la espalda de alguien con un rápido ejercicio de extensión-flexión del antebrazo, toalla en mano. Los propósitos, sucesivamente post… puestos en espera (on hold queda mejor, pero seguimos apostando por el español) se apilaron y hoy toman la forma de un nuevo giro de rueca de nuestras palabras al huso.

En este mundo nuestro de pulgares que surfean entre el estrés y la aventura para hacer el tetris de 160 caracteres en un sms, y en el que podamos las ideas para twittearlas en 140 teclas, encaramos hoy el reclamo cobloguero con el mismo espíritu deportivo de letras y palabras acotadas, contadas y remezcladas.

Y así creamos el patrón de un diseño compacto para el telar del blog, que tiene esta mágica, fantástica, inefable y concreta cifra: 217. Ni más ni menos, por una razón tan sencilla como plena: porque (la forma más breve de resumir y expresar la voluntad libre que decide).

¿Los hilos? Todo lo estampable ¿la técnica? La misma a la que apuntamos y apuntaremos ¿El rumbo? Siempre+2–> 17.

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25·07·2009

Volvemos a las andadas con señales de humo que liar al huso, un día compostelano, con hoja de ruta cada vez más clara. Así como se lo decía un oriental al Maestro Valencia: “el pájaro, la roca, el árbol… tan claros que se veían y aún se podían aclarar…” Mucho tiempo sólo sonó a chino, pero cada vez más -al uso filoyanqui- “hace sentido”.

Y sin más hilo que enlazar agasajos para los sentidos, sin aparente sentido, copiamos desde una e-ncomienda con remitente abulense, que llegó hará un mes y también suena,

La rueca del huso gira otra vez [¡Ahora sí, Paco!]

FMM. 25·07·2009.

  • 13:09 Del "Dos gardenias" de Sole Giménez, un menú exquisito, diseñado con gusto preciso, pintado con lo mejor de … ♫ blip.fm/~8msrv #

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Using the Posterous Bookmarklet

Probando el posterous que sugirió ayer M.Carvajal @sintomatico

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