Volvemos a las andadas con señales de humo que liar al huso, un día compostelano, con hoja de ruta cada vez más clara. Así como se lo decía un oriental al Maestro Valencia: “el pájaro, la roca, el árbol… tan claros que se veían y aún se podían aclarar…” Mucho tiempo sólo sonó a chino, pero cada vez más -al uso filoyanqui- “hace sentido”.
Y sin más hilo que enlazar agasajos para los sentidos, sin aparente sentido, copiamos desde una e-ncomienda con remitente abulense, que llegó hará un mes y también suena,
La rueca del huso gira otra vez [¡Ahora sí, Paco!]
Como todas las lenguas, el inglés tiene palabras que suenan bien por sí solas, eufónicas diría con precisión una que suena… a sí misma, pero que para algunos queda un poco pendatona. Y digo que suenan bien por sí, porque para los no anglohablantes sólo suenan, aunque no entendamos exactamente qué significan.
Es el caso de AFTERMATH, con esa th labiodental que no es ese, ni zeta, ni de, sino th inglesa. Creo que ya pasadas las 20 velas del pastel descubrí que aquello no quería decir literalmente «después de las Matemáticas», aunque parece que algo hay de ello en sus orígenes.
Y aunque a muchos con unos cuantos alelos periodísticos el directo nos apasiona, es en ese momento después de las Matemáticas donde corremos el riesgo de recrearnos hasta más de la cuenta, dispersarnos más y no conseguir elegir la mejor línea de análisis y resumen que nos ayude a entender mejor las cosas y -cuando podemos- explicarlas mejor a los demás.
El vagón-bar hoy nos dio vía a la nube del aftermath del discurso de Obama a la que le encontró forma Alfonso Vara.
Mosaico navegable en el washingtonpost.com
Los estadounidenses que lo cuentan todo, han repetido periódicamente que la aritmética de la promesa presidencial -oath, otra palabra eufónica- da 35 desde hace más de 200 años, pero ya en el aftermath cabe decir que este Presidente fuera del molde no repitió el mismo juramento, se nota que movido por las fuerzas del directo, aunque al final -beyondmath- el orden de los factores no altera el producto.
Al entrar en la lección inaugural, que analizan así varios escritores de discursos, llegó un trío de palabras eufónicas, dos por razones sonoras, la otra por completar el significado del cuadro: humbled, bestowed, grateful. Y esas no hace falta ser prresidente de EE.UU. para suscribirlas por tantas razones.
En Washington, ante más de dos millones de personas a lo largo de The Mall y de decenas de millones alrededor del mundo desde sus televisores, computadoras, radios y móviles, el Cambio se volvió juramento. Veremos cómo lo cumplen el primer Presidente negro, hawaiano y estandarte de una nueva clase de gobernantes, y su equipo transversal de colaboradores, desde los dos grandes partidos estadounidenses, la banca y el ejército, hasta la galería de nobeles.