O mejor dicho, el borracho que creó Rubén Blades para este himno intertropical que un músico vascoespañol muy cercano recreaba apenas a guitarra y voz (grandes bronces y percusiones fluían fáciles por cuenta de la imaginación). No me atrevo a sugerir amnesia porque esta letra es un tratado de psicología y sociología latinoamericana. En esta versión relajada, el ministro panameño hace además un divertimento incial con el colega gringo del navajero Pedro (disculpas anticipadas por el final abrupto del video):
El pretexto para programar Pedro Navaja son las últimas sorpresas que te da la vida, ay Dios. El Día del trabajo de 2003 las fotos iraquíes eran estas:
Y poco más de un mes antes de la mudanza en la Casa Blanca la foto -en la misma Bagdad- es esta:El símbolo del zapato tiene lo suyo en las sociedades islámicas, y el peso de la equidad es -como las líricas de Blades- simplemente proverbial. Aunque sean distintos hierros, y con el debido respeto para todas las especies, como dice un dicho costumbrista hondureño: “a cada chancho le llega su veinticuatro”.
Estoy completamente en contra de eso, pero lo pueden oír de viva voz en su blog remodelado. Una notable lectora (que ha incluido ocasionalmente este des-enredo de palabras en sus recorridos) nos ha pasado el dato de la última entrevista al sensei Leopoldo en La Vanguardia. Coincido con María Victoria, la entrevistadora, en la elección de un subtítulo muy Abadía: «Para entender la crisis hay que saber muy poco, pero algunos políticos no la entienden». Aquí la pieza:
También estuvo en la Universidad de Navarra hace unas semanas donde dejó tres consejos: optimismo, prudencia y no distraerse ¿Optimismo? porque viene luego su definición «sacar el mejor provecho de una situación concreta». Hablando de definiciones volvemos enlazar su blog/diccionario tras un rediseño práctico, elegante y siempre cercano. Allí nos enteramos de que volverá con Buenafuente el jueves, y de que el viernes lo comentaremos.