75 años afinando la voz de Honduras.

HRN Honduras. 1933-2008

HRN Honduras. 1933-2008

Para muchos, la niñez en los ochenta tuvo algo de mágico. Crecimos, como otras generaciones, inducidos por un magnetismo común. Había una suerte de oráculo que habitaba cajas de plástico negras y grises, y oficiaba de aduana entre los rumores y la realidad. Era una energía invisible, emanada de las montañas, que fluía entre sus tótems trenzados, y nos hallaba -en los lugares más dispersos- cuando buscábamos una señal celeste. Así, ante cualquier novedad ocurrente u ocurrida, nuestros padres y abuelos, retransmitían el rito ya folclórico de invocarla conjurando: “Poné HRN, papá. A ver si es cierto.”

El otro día, a propósito de este 1-nov, platicábamos con unos amigos sobre el peso específico de HRN en la realidad nacional. Repasando el rato de su historia que convivimos, lo que nos contaron por años en las sobremesas, y las cosas sueltas que leímos, surgió una broma ochentera de domingo en la tarde: si en el año 33 quitáramos la señal de La N del paisaje hondureño con un experimento zemeckiano de vuelta al futuro, hoy seríamos ciudadanos de HO DURAS. Más allá de la tontería dominguera, creo que hallaremos algo de sentido detrás de la ocurrencia.

¿Magia y películas de ciencia ficción en un aniversario tan grande y serio? es que el enfoque que surge espontáneo al prestar oído a los 75 años de la voz informativa del pueblo, es cercano, familiar, con olor a café humeante, el difuminado siseo del AM, el tacto entintado del periódico mañanero –diario matutino y un sabor cocinado en ollas de barro. Evoca el cumpleaños de una tía abuela experta que siempre tiene qué decir, nos platica todos los días, crece y cambia como nosotros. Por eso se actualiza a diario asumiendo la forma de un contemporáneo nuestro, inmerso en la información y los deportes.

De la monumental historia sonora, política, socioeconómica, artística y empresarial se ocupan los que más saben, talentos ilustrados y expertos como el de don Nahúm Valladares que ojalá escribiera más toda la historia viva que lleva consigo y que será un gran legado.

Hoy, otro día ordinario y trascendente, es ineludible hablar de la visión, el empuje empresarial y el profesionalismo de sus fundadores, de don Rafael Ferrari y doña Rosario Sagastume que hicieron fructificar la aventura mediática de los treinta, y legarla a su hijo e hijas. Sumado a la expansión hacia nuevos sectores de la industria, su patrimonio radial siguió creciendo con las capacidades y experiencia de don Manuel Villeda Toledo en el máster gerencial. Desde aquel Día de Todos los Santos de 1933, famila, empresa, equipo y pueblo avivan la realidad intangible que ha consolidado un robusto y diversificado conglomerado radiofónico, en el que ya trabajan su tercera y parte de la cuarta generación.

Sería injusto e inútil querer enlistar a todos los talentos sobresalientes que estuvieron y se ponen ahora delante de un micrófono de La N grande de Honduras; y no sólo por desconocimiento o desmemoria, sino porque nombres sonoros, colaboradores necesarios y operarios mudos han erigido juntos una historia septuagenaria que profesionalmente sólo tiene una explicación: el trabajo en equipo.

Dicho esto, no puedo dejar de recordar a dos estandartes de su vertiente más artística, innovadora y empática con la audiencia: el son costumbrista de Platicando con mi barbero. Y entre esos cinco brillantes radiofonistas, el talento -con vía franca para figurar entre lo más selecto de Latinoamérica- del radiodramaturgo Herman Allan Padgett.

Con luces y sombras, como todo organismo vivo, la emisora ligada al corazón del pueblo ha sabido cultivar y amplificar las primeras, hasta convertirse -más allá de las marcas-clúster de ‘las mejores marcas’ siempre a la venta- en un valor sólido y real. Vinculada por derecho propio y voluntad popular a la vida del pueblo hondureño como uno de los agentes de referencia del país que queremos construir.

Copista, intérprete, arreglista y crítica de la partitura nacional, HRN ha ido perfilando con su sonido la historia escrita en el aire desde el trabajo básico de cuerdas y la melodía lúdica de las maderas, con la potencia clara de sus bronces y un tempo armónico pero autónomo, incluso ante algunos contrapuntos de tambores y metales autoritarios. Esa fusión de las melodías ciudadanas, gobernativas y empresarial configura la armonía polifónica que ha ido desarrollando -durante estos 75 años- el tono personal con el que suena su quehacer orquestado, reflejando, asumiendo, analizando y, en definitiva, afinando con su trabajo la voz de Honduras.

Asentada sobre esa historia, la radio se muestra hoy también dinámica y renovadora. De esta actitud elegimos sólo un canecho de la actualidad digital de HRN, que habla de una evolución notable en el último lustro para aportar al discurso mediático nacional el superávit cualitativo de un departamento de producción en constante desarrollo.

Aquella tarde de domingo entre amigos, escogíamos qué poner en una cápsula de hondureñidad que fuera al espacio. Ese inventario trae siempre una discusión entretenida: una baleada, una bolsita de café El Indio, la Antología personal de Roberto Sosa, una banana Tropicalen bolsa, un tostón en el que Lempira tenga plumas, una estampa de la Virgen de Suyapa, En mi país, una chapa de Acti Malta, La guerra mortal de los sentidos, la foto de la Selección del 82, quesillo del Jícaro Galán, Tierras, mares y cielosuna Nacional y una SalvaVida, chicharrones de Comayagua, una colección de fotos de Arturo Sosa (los mejores lugares del país en una sola frase), una portería hecha con dos piedras, un garrobo (con pasaporte de la SERNA, claro), maules y boloncas, un octavo de Yuscarán, El Pensamiento de Turcios, unos tenis Caprisa… la lista es larga y la selección alegable, pero hay una cosa que metemos en esa cápsula muchos más que la mitad más uno de los hondureños: un chimbo lleno de HRN.

Todos los días son buenos para oír la radio, pero hoy aguijamos el oído para sintonizar ese japiberdei popular de 75 noviembres, para La N que cada día recrea con su sonido el tono de la realidad nacional, afinando la voz de Honduras.

Otro escucha de La N.

1 de noviembre de 2008, Francisco Molina M.

Una respuesta a “75 años afinando la voz de Honduras.

  1. me gusta mucho esto y quiero reflexiones acerca de la virgen de suyapa yo se que don naum, tiene muchos pensamiento y frases muy bellas acerca de ella. agradezco mucho la atencion a esta solicitud
    lilian diaz de el departamento de olancho

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