Mis renos por un caballo

Ricardo III de Shakespeare - FierroEl 24 de diciembre, alrededor de las 20:00 hora oficial hondureña (HOH), Santa Claus.hn revisaba por última vez su itinerario en la concesionaria local de SantaClaus.com, escondida en un cayo de Utila. Tenía el televisor encendido como ruido de fondo y de repente, atónito, miró a la Sra. Claus.hn y exclamó «¡Viejita, mis renos por un caballo!»

Ella, que lo conoce bien, sabía que no le había dado un pronto teatral en serio, ni hacía una mala guasa, de esas que hasta a él le salen de vez en cuando. Don Claus.hn acababa de escuchar la última cadena nacional, con un subtexto que le ponía peso y más significados al término.

Verás, su negocio familiar no pasa de los 15 empleados: 8 renos, 2 duendes, 1 especialista en CRM, 1 pastor, 1 deshollinador y 1 clasificador de correspondencia. Es decir, una organización que cabe en el concepto de micro y pequeña empresa (MyPE). Incluso en temporada alta, cuando contrata unos 10 duendes extra, 2 oficiales de cumplimiento y 3 consultores de I+D, control de calidad y desarrollo organizacional respectivamente, no llega a sobrepasar la barrera de los 50/250 que la mantienen en la categoría de MIPyME.

Pues el Sr. Claus.hn acaba de recibir «como un regalo de Navidad, al fin justo, para el pueblo de Honduras» la noticia de que el salario mínimo -que era insuficiente, cierto- había subido un 60%. Esto lo anunciaba –personalmente, claro– ese Presidente hondureño tan ligado, gracias a sus propias declaraciones y actos públicos, a la figura de un caballo. Siendo candidato ya declaraba que si existiera la reencarnación, él querría volver en el cuerpo de «un bríoso corcel olanchano». Pero en esta vida -de momento- sólo los monta y realza en público.

El Sr. Claus.hn inmediatamente pensó: el contrato con cada reno es por tres salarios mínimos (400 euros +/-), ahora tendré que pagarle 615 euros a cada uno. Si lo multipico por los 8 que son, la partida de salarios equivale a que hubiera contratado otros 4 renos. Vamos, la decisión que cualquier persona con dos dedos de frente hubiera tomado ante un año de crisis: contratar un 50% más del personal que ya tiene…

A menos que los ingresos del Sr. Claus.hn crezcan lo suficiente -en época de recesión- como para pagar el aumento, seguirá disponiendo de los actuales 3200 euros para pagar renos. Por lo tanto, le alcanzará apenas para quedarse con 5 de ellos en plantilla. Además de la escoración que puede causar en el vuelo de su trineo un número impar de motores, 3 renos se irán a la calle sin que Don Claus.hn pueda hacer gran cosa para evitarlo. Y mejor no entramos al resto del personal porque el especialista en CRM, por ejemplo, está contratado según su Estatuto profesional por 5 salarios mínimos, más otros beneificios.

Mientras gobiernos como el de Zapatero aumentan un 4% a empleados y un 6% a pensionistas con ingresos más bajos, el hondureño, que sólo está unos 95 lugares abajo en el ranking mundial de Producto Interno Bruto y 130 en el de ingreso per cápita, aumenta un 60% de forma indiscriminada.

Estamos de acuerdo en que el salario mínimo debe ser el más alto posible, pero la palabra clave de la frase es posible, y no alto. Para que pueda seguir habiendo un salario que pagar, estos decretos tienen que asentarse sobre una base real, técnica y viable. Para tener referencias más cercanas, superando los de Guatemala, El Salvador y Costa Rica, a partir del 1 de enero, vamos a ser segundos del istmo, 30 dólares por debajo del salario mínimo de Panamá (que sólo tiene un canal interoceánico, y está a 14 lugares en PIB y unos 40 en renta per cápita). Y no te aburro más con palabras grandes como com-pe-ti-ti-vi-dad (el 1-ene-09 perderemos más) o de-va-lua-ción con-te-ni-da (desde hace 1 año, por lo menos), que la intención no es hacer de este, uno de los cuentos y leyendas de Honduras de Montenegro.

Todavía preocupado, el Sr. Claus.hn, se volvió con un dejo desencantado hacia su esposa y le dijo «Viejita, parece  que en las orejeras de nuestra cuadriga presidencial estuviera escrito por dentro: ‘Siembra populismo que cosecharás caos.’» Y con ánimo renaciente, empezó a pensar cómo evitará que un gobierno le haga cambiar sus renos por un caballo.

Este es el principio del cuento que contaremos en familia, para saber de dónde vino la necesidad de crear las soluciones que estarán rindiendo frutos entonces.

hebrajena_separadorVálvula de escape.

Publicado por: Francisco Molina M. 29dic08.

Una respuesta a “Mis renos por un caballo

  1. Mis renos por un caballo
    Sencillamente… brillante

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s